El injerto capilar es la solución para la alopecia o calvicie, la pérdida de pelo temporal o definitivo, que constituye un problema estético que muchas personas consideran de primer nivel.

La calvicie no es sinónimo de caída de cabello, según la Asociación Española de Dermatología y Venereología (AEDV), que precisa que el cabello se cae de forma constante pero se renueva. Sucede cuando este ciclo se altera y, o bien no se recupera el cabello perdido, o el que nace es un cabello de menor grosor o tamaño, lo que se denomina miniaturización.

La AEDV indica que la alopecia más frecuente es la androgénica, que se presenta hasta en un 50 por ciento de los hombres a los 50 años de edad. En el caso de las mujeres, la cifra se sitúa entre un 5 y un 10 por ciento de las mujeres.

Los factores responsables son la herencia y una acción androgénica sobre los folículos pilosos. «La 5 alfa-reductasa es la inductora del paso de testosterona a dihidrotestosterona en la papila dérmica folicular siendo este último andrógeno el responsable directo de la miniaturización del pelo», indican desde la asociación.

En este contexto, muchas personas se decantan por un microinjerto capilar, pero antes de tomar esta decisión hay que conocer los principales aspectos para que la intervención sea un éxito.

Es preciso hacer analíticas, una evaluación del número total de cabellos del paciente y de las unidades foliculares que pueden tener entre uno y cuatro pelos, del grosor del mismo y, a su vez, se debe medir la calidad del riego sanguíneo para determinar las áreas de la zona que se quiere recuperar. Este estudio es «imprescindible».

La razón es que todo el mundo no es apto para realizarse este tipo de cirugía. La Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética (SECPRE) apunta que el criterio de selección más importante es que el paciente tenga buena zona donante, es decir, que cuente con una adecuada reserva de pelos de donde extraer.

Lo más recomendable es que esta operación se realice a personas de entre 30 y 40 años para que se pueda empezar a prever la evolución futura de la alopecia, agrega SECPRE, que puntualiza que si se lleva a cabo en pacientes más jóvenes, posiblemente tengan que someterse a una nueva sesión de injerto capilar en el futuro porque seguirán perdiendo el cabello por acción hormonal.

Injerto capilar, qué debe tenerse en cuenta

Seguimiento del tratamiento. Una vez realizada la intervención, hay que hacer un seguimiento de la evolución del trasplante. Es lo que se denomina post-estudio y permite conocer el progreso de la operación y los resultados obtenidos.

Buscar profesionalidad. En España, las clínicas están supervisadas por el Ministerio de Sanidad, lo que garantiza al cliente que las condiciones higiénicas son óptimas, además de que es obligatorio tener las licencias requeridas en orden.

Valorar la tecnología. La innovación y la tecnología son una máxima dentro del sector capilar. Contar con los últimos avances para conseguir que la experiencia del paciente sea lo más sencilla y placentera posible es un factor a tener en cuenta a la hora de tomar la decisión de realizar un microinjerto capilar.

Presupuesto «trasparente». Una vez analizada la situación de cada paciente, contar con un presupuesto cerrado de todo el tratamiento es necesario. Asimismo, hay que saber cuál es el número de unidades foliculares a injertar y qué aspectos están incluidos en el mismo.

Comprobar el resultado. Hay que ser trasparentes y explicar al paciente cómo es su caso y qué resultados se van a conseguir, así como mostrar tras la operación exactamente el número de unidades foliculares que se han implantado.